1999-2002. El PNV repite su "hazaña" de 1976-1979 y vuelve a vender a Euskal Herria por un plato de lentejas (sabrosas, eso sí)
(Carta abierta a una joven vasca en ayuno solidario con la huelga de hambre que hacen jóvenes de SEGI en Iruñea el mes de febrero de 2002)
3. La traición del PNV a Euskal Herria en el período 1976-1979. (Acompañada por la traición de Euskadiko Ezkerra).
Sucedía, te insisto, que en 1976 en Euskal Herria Sur el bloque de clases dominante español se enfrentaba con problemas muy graves, específicos y diferentes de los que le acuciaban en el resto del Estado español. Se enfrentaba con una deslegitimación del Estado español muy superior a la existente en el resto del Estado. Se enfrentaba con una resistencia vasca que llevaba ciento treinta tres años negándose al intento de convertir en españoles a los vascos. Resistencia ejercida con las armas en la mano en tres guerras sucesivas en campo abierto (1833-1839; 1872-1876; 1936-1937) y una guerra de guerrilla urbana abierta en 1968. Perdidas por los vascos las tres primeras y todavía en curso la cuarta. Abierta esta última precisamente por la organización, ETA, que había conseguido generar a su alrededor un nuevo nacionalismo vasco que reclamaba simultáneamente la soberanía nacional y la independencia de Euskal Herria Sur respecto del Estado español junto con la revolución socialista. Una organización que se denominaba a sí misma oficialmente como Organización Socialista Revolucionaria Vasca para la Liberación Nacional Euskadi Ta Askatasuna, que se había declarado comunista en 1973 en su VI Asamblea y que era la punta visible del mucho mayor iceberg constituido por el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) creado dialéctica y contradictoriamente por la misma bestial dictadura franquista. Cuanto más actuaba ETA más dura se hacía la represión. Cuanto más helador era el frío de la represión española, más crecía el iceberg de la resistencia vasca y más posibles se hacían sus acciones de lucha. Ese fenómeno fue teorizado por ETA como el principio de "acción-represión-acción". El Movimiento de Liberación Nacional Vasco había demostrado ya sobradamente antes de 1976 que era un movimiento de masas. Que las masas del Pueblo Trabajador Vasco eran imparables en su solidaridad con la lucha de ETA pese a la gran brutalidad de los "Estados de excepción" franquistas.
El "problema vasco" (que en realidad es el "problema español y francés" que los vascos padecemos) exigía en 1976 al bloque de clases dominante español soluciones distintas de las que eran válidas para el resto del Estado español. La traición de PSOE y PCE, de CCOO y UGT era aquí insuficiente. Hacían falta más traidores. Y el Capital español los encontró: el PNV (el Partido Nacionalista Vasco) y los "sordos" de EE (Euskadiko Ezkerra).
Yo no voy a poder contarte en esta carta no ya todos los detalles de aquel proceso que son importantes sino ni siquiera todas sus líneas gruesas. Te voy a recomendar por eso cinco libros fundamentales (y suficientes) para entenderlo. El primero es el magnífico libro Análisis en dos volúmenes de Javier Oronoz. Los títulos de los dos volúmenes son: Transformaciones del sistema capitalista y evolución de la formación social española (1839-79) y El problema nacional de Euskadi Sur: momento actual y perspectivas futuras. Editorial Lur (colección Hordago), San Sebastián, 1980. El segundo es una deslumbrante tesis doctoral de Francisco Jaureguiberry: Question nationale et mouvements sociaux en Pays Basque Sud. Edición a multicopista de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, parís, 1983. El tercero, también basado en investigaciones empíricas, es de Alfonso Perez-Agote: La reproducción del nacionalismo. El caso vasco. CIS en coedición con Siglo XXI de España editores, Madrid, 1984. El cuarto es mío: La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta Argitaldaria, Bilbao, 1988. Está también publicado en abierto en Internet en la página web de la RED VASCA ROJA. El quinto es de José Antonio Egido: Viaje a la nada. Principio y fin de Euskadiko Ezkerra, Txalaparta Editorial, Tafalla, 1993.
La excelente metáfora del iceberg y ETA que he usado más arriba es de Jaureguiberry, que es también quien relató el proceso por el que ETA se convierte en la voz de un pueblo vasco condenado al silencio por la dictadura franquista. Oronoz es quien tuvo el acierto de crear el concepto de burguesía nacionalitaria llamando con ese nombre (y no con el usual de burguesía nacionalista) a las fracciones industrial y financiera de la burguesía vasca integradas en el PNV y que lo utilizan como su herramienta política, como su longa manus. Oronoz les llama burguesía nacionalitaria por dos razones:
1ª) porque no puede llamársele nacionalista toda vez que no pretende realmente lo que tiene que pretender todo nacionalista: la creación de un Estado-nación independiente, en su caso vasco. Sino que "su estrategia se centra en la consecución, única y exclusivamente, de un espacio autónomo, con una normativa jurídico-política propia, pero unido a la formación social española mediante el vínculo" del Estado español.
2) porque no es una burguesía nacional por sus intereses económicos sino más bien una burguesía interior asentada en un territorio autónomo cuyos objetivos son los de canalizar los intereses del Capital Monopolista Internacionalizado (en una relación de subordinación) a la vez que consigue sus propios intereses específicos (capitalización y representación política).
Es éste un grave e importante asunto que viene de lejos. De hace más de cien años. De cuando esa burguesía nacionalitaria desembarcó en el recién creado Partido Nacionalista Vasco. Que, ciertamente, había sido creado como partido realmente nacionalista, como un partido independentista cuyo objetivo y meta era la creación de un Estado-nación vasco independiente.
Quien había creado así ese Partido Nacionalista Vasco había sido una fracción de la pequeña burguesía antigua vasca nucleada alrededor del Fundador Sabino Arana. Quien ha venido sistemáticamente a lo largo de su historia centenaria anulando y traicionando el originario carácter nacionalista (independentista) del PNV ha sido la acción de la burguesía nacionalitaria.
Este es el momento de esta carta, compañera, en que conviene que te haga las aclaraciones de conceptos que me pedías en tus preguntas. Constituyen la burguesía quienes viven y medran a costa de explotar a otros robándoles trabajo, expropiándoles plusvalía, lucrándose con el fruto de horas de trabajo no pagadas porque compran la fuerza de trabajo y no pagan por ella más que una fracción de lo que produce en las horas que exigen que trabaje para ellos. En definitiva: los empresarios capitalistas.
Constituyen la pequeña burguesía antigua las clases y fracciones de clase precapitalistas que no pertenecen a las dos clases características del Modo de Producción Capitalista. Que no son ni burguesía ni proletariado. Que ni explotan a otros ni son proletarios. Son residuos de los Modos de Producción precapitalistas sometidos a y subsumidos en el Modo de Producción Capitalista. Algunos son supervivientes del período Paleolítico (los pescadores autónomos, no asalariados). Otros lo son del primer Neolítico (los agricultores y ganaderos autónomos sin asalariados, los sacerdotes, los soldados, los jueces, los funcionarios) y de épocas posteriores (los comerciantes sin asalariados, los artesanos autónomos, los profesionales sin asalariados como los médicos, los abogados, los farmacéuticos, etc).
Una característica fundamental del Partido Nacionalista Vasco a lo largo de toda su historia ha sido la de constituir una eclecsis de clases y fracciones de clases (es decir una suma, un conjunto de elementos heterogéneos e incluso antagónicos entre sí). Te repito: creado por una fracción de la pequeña burguesía antigua vasca encabezada por Sabino de Arana y Goiri, "invadido" tempranamente por una fracción de la burguesía nacionalitaria vasca (los miembros de la Sociedad Euskalherria cuya figura clave sería Ramón de la Sota y Llano), los esfuerzos de un notable –por su eficacia- grupo de sacerdotes católicos aglutinarán desde 1911 sindicalmente (en la Solidaridad de Obreros Vascos –SOV- que luego será ELA) el proletariado nacionalista vasco fabricado –como todo proletariado- por su burguesía, que es aquella burguesía nacionalitaria.
A esa eclecsis casi de nacimiento se sumaría luego, cuando vaya apareciendo, la pequeña burguesía nueva vasca. Que se va integrando por miembros de la pequeña burguesía antigua (por ejemplo profesionales como médicos y abogados) que se asalarizan, que se convierten en asalariados. Así como por una amplia gama de gerentes, administrativos e incluso trabajadores de los servicios.
También ha sido característico de la historia del PNV que en grandísima parte de esa historia haya sido la burguesía nacionalitaria quien haya conseguido marcar las pautas de actuación a las cúpulas del partido. Cúpulas en las que suelen figurar mayoritariamente miembros de la pequeña burguesía antigua y, en el último medio siglo, de la pequeña burguesía nueva.
En los dos períodos (1936-1937 y 1980-2002) en que la burguesía nacionalitaria ha ocupado el puesto de clase dominante en la formación social vasca ha controlado a las cúpulas del PNV (tanto del partido como de los Gobiernos hegemonizados por el partido) convirtiéndolas en la clase "reinante" pero no dominante.
"Reinante" porque efectivamente esas cúpulas del PNV ocupan los puestos superiores del partido y del Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca (son la Ejecutiva del PNV y la mayoría decisiva del Gobierno de la CAV). Pero NO dominante porque en los asuntos decisivos están al servicio de los intereses de la burguesía nacionalitaria y respetan las órdenes, los vetos, las exigencias de la misma.
Cuando la retórica españolista al uso habla de "las dos almas del PNV" está hablando, mal e imprecisamente, de la recurrente confrontación entre la constante deriva de la burguesía nacionalitaria vasca hacia la aspiración del mero autonomismo regionalista ("estar cómodos en España") y la recurrente reafirmación de la aspiración a la independencia de la pequeña burguesía vasca. La constante de la historia del PNV es que casi siempre su práctica política ha estado al servicio del autonomismo de la burguesía nacionalitaria utilizando como mero señuelo retórico para ganar o conservar votos los deseos independentistas de la pequeña burguesía.
¿Quieres un ejemplo gráfico reciente de esa tramposa coyunda? Basta que busques en tu memoria la noche del 13 de mayo del pasado año 2001. Seguro que lo viste por televisión ¿Recuerdas los saltitos y los grititos de independentzia! de la presidenta de EA? Esa era la retórica de la pequeña burguesía vasca. Inofensivo desahogo pero inmoral estafa que se hace evidente cuando esa misma presidenta se ha plegado sumisa en diciembre del 2001 a las órdenes de la burguesía nacionalitaria vasca, emitidas vía Confebask, para que el Gobierno que comparte en coalición con el PNV renegara por escrito de sus anteriores reclamaciones de presencia de la Comunidad Autónoma Vasca en los órganos de la Unión Europea. Paso por las horcas caudinas exigido por España para firmar un acuerdo tramposamente llamado Concierto cuando en realidad no es más que el reconocimiento del nuevo deber feudal de pagar tributos al Rey que Franco nombró. Que yo llamo correctamente nuevo deber porque no existía antes de la derrota de las masas rurales vascas en 1876.
Pero volvamos a 1976. Quizá te acuerdes de los versos de la divertida obra del facha Pedro Muñoz Seca La Venganza de don Mendo:
Para tomar estos torreones
dos Quiñones son pocos
¡Hacen falta más Quiñones!
Pues eso. Para encauzar los problemas del bloque de clases dominante español en Euskal Herria Sur cuatro traidores (PSOE y PCE, CCOO y UGT) eran pocos. Hacían falta más traidores. Y el bloque de clases dominante español los encontró: PNV y EE.
El problema clave adicional y distinto que el bloque de clases dominante español afrontaba en Euskal Herria Sur era precisamente la existencia del nuevo nacionalismo vasco (el MLNV) generado por la acción de ETA y nucleado a su alrededor. Su existencia, sus objetivos y su práctica. Porque el lema archirrepetido (Independentzia eta sozialismoa) enunciaba bien que ese MLNV tenía por objetivos simultáneos:
Crear y/o recuperar un espacio geopolítico propio (recreando el Estado vasco –el Reino de Navarra- que fue ocho siglos soberano e independiente y haciéndolo sobre el territorio histórico de la Navarra marítima del Adour al Ebro, de Baiona a Castro-Urdiales).
Sin cuestionar (como sí había hecho al nacer el nacionalismo vasco de Arana) el carácter industrial actual de la formación social vasca pero proponiéndose realizar en ella la revolución socialista, la erradicación del Modo de Producción Capitalista que emprendiera el camino del socialismo. Esto es, la transición hacia el comunismo, hacia la sociedad sin clases, sin explotación, sin dominación y finalmente sin Estado.
Añadir en su práctica los enriquecimientos que al marxismo asumido aportaban las correctas críticas del feminismo y el ecologismo, afirmando que ese caminar socialista tendría que ser radicalmente antipatriarcal y radicalmente defensor de la Tierra. Reconvirtiendo la emblemática consigna de "la defensa de la casa de mi padre" expresada en los inmortales versos de Aresti en una aggiornada consigna que afirmara "la defensa de la Tierra de mi madre".
Al irredentismo territorial del viejo nacionalismo vasco del PNV el MLNV había sumado e inextricablemente mezclado el irredentismo milenarista de la marcha hacia el comunismo, de la marcha para hacer de la Tierra un Paraíso, la Patria de la Humanidad como proclamaban sus militantes al cantar en euskara la Internacional.
Este es el momento preciso, compañera, en que debo llamar otra vez tu atención sobre la comprobación empírica del hallazgo teórico de Marx que ya antes te enuncié: "No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia". Fíjate bien: el nuevo nacionalismo vasco del MLNV y el viejo nacionalismo vasco del PNV nacieron en la misma clase social: la pequeña burguesía vasca. Pero en dos fracciones distintas: en la pequeña burguesía antigua el del PNV, en la pequeña burguesía nueva el MLNV. Y es lo que diferencia a ésta de aquella (la asalarización, la cuasi proletarización) el ser social que determina su conciencia. Lo que hace que piensen el mismo tema, el mismo asunto (la dominación y la dependencia que sufre Euskal Herria), pero que lo hagan con ópticas diferentes. Lo que conduce finalmente a la pequeña burguesía nueva que va a crear el MLNV a convertirse en "traidores de clase", a mezclarse con y subsumirse en la clase obrera y a declararse marxistas y socialistas en la V Asamblea de ETA (1966-1967) y ya clara y completamente comunistas en la VI (1973). En la VI buena, debo advertirte, porque hubo una VI ful, falsa, que no cuenta. La que celebraron en el verano de 1970 quienes constituirían la escisión que se autodenominó precisamente ETA-VI Asamblea y que en la segunda parte de SU VI Asamblea en 1972 acabaría españolizándose del todo mudándose en Liga Comunista Revolucionaria (LKI).
Sigamos. Que en 1975-1976 aquellos objetivos simultáneos del MLNV fueran ya una potente fuerza material como lo eran (porque estaban asumidos por masas vascas y como Marx y Lenin y Mao nos enseñaron las ideas correctas se convierten en fuerza material cuando son asumidas por las masas) preocupaba y mucho al Capital. Tanto al Capital personificado en el bloque de clases dominante español como al Capital Monopolista Internacionalizado que estaba vigilando con atención y dirigiendo en la sombra el montaje de la "transición democrática española". Por eso maniobraron con habilidad y suerte para atraer a jugar su estrategia a los dos traidores nuevos: PNV y EE. Dos fuerzas que podían aparecer ante las masas como si fueran nacionalistas vascas, una de derecha y una de izquierda.
El PNV jugó durante todo el período 1976-1979 un papel que respondía a los intereses de clase de la burguesía nacionalitaria que aceptaba de buen grado la oferta que el bloque de clases dominante español le hacía. Oferta consistente en:
Llamo muy vivamente tu atención, compañera, sobre el hecho de que la burguesía nacionalitaria que aceptó esa oferta ha cobrado efectivamente ESE precio que se le ofreció económica y políticamente. Desde el punto de vista político es claro que el PNV ha ejercido esa hegemonía política en el ámbito de las vascongadas (Comunidad Autónoma Vasca) desde que en 1979 Garaikoetxea ocupa la presidencia del preautonómico Consejo General Vasco.
El bloque de clases dominante español también obtuvo buena parte de lo que perseguía:
Por eso conseguir la traición del PNV a Euskal Herria en este período 1976-1979 fue tan importante y prioritario para el bloque de clases dominante español en el ámbito vasco. Que además consiguió completarla con la consecución del segundo traidor (el bloque EIA-EE-ETApoli-mili) que rompía el frente nacionalista vasco revolucionario.
El bloque de clases dominante español necesitaba al PNV pero se guardaba dos ases en la manga para evitar que las concesiones que tuvo que hacerle se convirtieran efectivamente en lo que el PNV mentía que eran: pasos previos para un proceso independentista. Uno de esos ases era la existencia de fuerzas políticas vasco-españolistas (las sucursales vascas del PSOE, del PCE, de UCD y de AP) que le servirían constantemente de freno al PNV y, en momentos concretos, de plataforma para los intentos de substituirlo como fuerza gobernante en vascongadas. El otro era un doble mecanismo jurídico: el de la transferencia de competencias que le permitirá convertir el Estatuto en papel mojado no cumplido y el de las Leyes Orgánicas que fueron sistemáticamente recuperando buena parte de las transferidas.
Sólo tengo espacio aquí para enunciarte telegráficamente los hitos clave del proceso de la traición del PNV a Euskal Herria en este período:
1º.- La participación del PNV en las elecciones del 15 de junio de 1977 sin que se hubiera producido la amnistía que liberara a los prisioneros políticos vascos ni la consecución de las libertades mínimas. Traición comunicada el 14 de mayo de 1977 en la 3ª de las reuniones que durante abril y mayo se celebraron en Txiberta, el campo de golf de Biarritz, convocadas por Telesforo de Monzón y a las que asistía toda la oposición nacional vasca: Eta-militar, ETA-político-militar, KAS. PNV, ANV, EKA, ESEI y el Movimiento de Alcaldes.
2º La participación del PNV en el órgano preautonómico (Consejo General Vasco) creado por el Real Decreto de 4 de enero de 1978. Que significa aceptar la mutilación de Euskal Herria Sur por la no inclusión de Navarra.
3º La "manifestación de las palomas" en Bilbao el 28 de octubre de 1978. Primera manifestación para condenar a ETA convocada por el PNV que inicia así su caminar como manporrero de España para la represión. Herri Batasuna (creada el 27 de abril de 1978 sobre la base de la "Mesa de Alsasua" aparecida el 24 de octubre de 1977) convocó también en Bilbao y a la misma hora de aquel 28 de octubre pero en otro sitio su primera manifestación. Que fue salvajemente reprimida mientras se producía la procesión peneuvista protegida por la policía española.
4º Acatamiento de la Constitución española de 1978 pese a que en el referéndum del 6 de diciembre (para el que el PNV pidió la abstención) sólo consiguió el SI del 35% del censo electoral de Euskal Herria Sur.
5º Aceptación del cojitranco y recortado Estatuto de Autonomía de La Moncloa el martes 17 de julio de 1978. Aceptación del Estatuto para la Comunidad Autónoma Vasca, sólo para las vascongadas. Aceptación perpetrada por Carlos Garaikoetxea, entonces presidente del preautonómico Consejo General Vasco y a la vez presidente del Euzkadi Buru Baztar (el órgano ejecutivo máximo del PNV).
6º Tramposa campaña de "superoferta" para el referendum de aceptación del Estatuto celebrado el 25 de octubre de 1979 prometiendo que daría lo que no podía dar ("Voy a resolver un problema de siglos con una sola palabra, voy a poner paz en Euzkadi con una sola palabra, voy a recuperar mi cultura con una sola palabra, voy a dar vida al euskara con una sola palabra"), chantajeando a los electores con el peligro de intervención militar española si no se aprueba y mintiendo que es un primer paso para la independencia de Euskadi (mentira que según comprobó una encuesta preelectoral de LINZ se había creído el 45% del censo).
A pesar de esa tramposa campaña del PNV (y la que luego te contaré de los "sordos" de EE) y del derroche de medios de propaganda hecho por España (y sin argumentar ahora las no escasas dudas de "pucherazo") los españoles, los vasco-españolistas y los nacionalistas vascos traidores sólo consiguen sumar para el SI al Estatuto el 53,1% del censo electoral.
Te daré menos detalles del otro traidor nacionalista vasco que se consiguió el bloque de clases dominante español y que constituía una parte de la izquierda revolucionaria independentista. EIA (Euskal Iraultzarako Alderdia- Partido para la Revolución Vasca ¡¡¡Qué hermoso nombre para qué asquerosa práctica!!!) fue el partido político en el que se desdobló la escisión ETA-polimili (ETA político-militar). La investigación histórica de José Antonio Egido, plasmada en su libro que antes te recomendé, nos demostró que el nacimiento de ese partido se produjo en plena negociación de ETA-pm con el Estado español. Gracias a Egido sabemos que el famoso mitin del frontón de Gallarta del 3 de abril de 1977, en el que EIA se presentó públicamente ante más de 7.000 entusiasmados patriotas vascos, pudo realizarse sin problemas porque contaba con el apoyo y la protección de los agentes del Servicio Secreto español creado por Carrero Blanco y luego mutado en el ominoso CESID que tanto hemos padecido.
EIA calcó los hitos de traición del PNV:
1º.- Tardó 15 días más que el PNV, hasta el 29 de mayo de 1977, en anunciar que –rompiendo el acuerdo de Txiberta- no iba a retirar sus candidaturas y participaría en las elecciones del 15J del 77 formando con el Movimiento Comunista (el fruto de la primera escisión de ETA) la coalición Euskadiko Ezkerra.
2º.- Uno de sus jefes más notorios, Bandrés, intentó el 9 de diciembre de 1977 desencadenar la autodisolución de Gestoras Pro-Amnistía.
3º.- Como el PNV, participó en el órgano preautonómico y aceptó el Estatuto de La Moncloa. Como el PNV hizo campaña de "superoferta" para el referendum ("Con el Estatuto los presos a casa", "Con el Estatuto Navarra a Euskadi", "Con el Estatuto las Fuerzas de Orden Público fuera").
4º.- EIA, convertida ya en el partido Euskadiko Ezkerra, hizo aún más por España que el PNV: convenció a ETA-pm y negoció en su nombre con el Gobierno de España la rendición y la autodisolución de esa escisión de ETA.
Así fueron esas dos traiciones estratégicas consumadas en el período 1976-1979 que ayudaron a que España mantuviera tras la muerte de Franco 27 años su dominación y su opresión sobre y contra Euskal Herria Sur y el dolor, las detenciones, la muerte, las torturas, las cárceles, el exilio, la deportación y el sufrimiento padecidos por decenas y decenas de miles de vascas y de vascos a manos de los españoles.